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jueves, 24 de abril de 2014

frecuentes quejas en los medios contra el robo que sufren los propietarios que acuden al "control vehicular" y la entrega de la "roseta de garantía" que es una forma de legalizar la exacción. por ello hora es de implantar una verdadera inspección en base a los talleres o plantas de control técnico y periódico por la seguridad de las vidas humanas y los cuidados del medio amtiente.




Control y revisión vehicular

Mauricio Aira



Notificación corta para acudir al control de su vehículo, le señalan el dia, la hora y el sitio al que debe uno acudir, adjunto la notificación una papeleta de pago, en nuestro caso por 350 coronas que debe el titular del vehículo, depositar en determinada cuenta bancaria y que corresponde al último año.
Es frecuente además que durante la inspección se tenga que mostrar la licencia de conducir, la placa patente cuyos números figuran en el frontis y la parte trasera. El seguro obligatorio cuyo control está a cargo de las autoridades de impuestos, y mostrar también el equipo extinguidor de incendios, botiquín, etc. todos estos documentos figuran en el kárdex electrónico, de modo que en contados segundos el funcionario comprueba su actualidad y corrección.
Tiene que acabar el anticuado, inútil sistema del control vehicular con la entrega de la “llamada roseta de seguridad” que no es otra cosa que una manera de exacción del sistema de tránsito, otra forma de “recaudación obligada” de la que no se pueden zafar los propietarios de cualquier tipo de motorizado, cobro exhaustivo que periódicamente ejecuta, con gran precisión en el cobro, todo el aparato de fuerza de la Dirección Nacional de Tránsito.
Cuesta entender porqué razón el Gobierno no moderniza, actualiza, perfecciona la revisión técnica de los vehículos atentos los objetivos de seguridad y últimamente de emisiones para evitar accidentes y la contaminación ambiental. Se podría afirmar que son muy pocos los países que como Bolivia no cuentan con plantas de revisión técnica, contratando  sus servicios y delegando funciones que hoy no existen o al menos no funcionan a cabalidad.
La revisión a que hacemos mención en plantas o talleres especializados comprenden los aspectos mínimos  en cuanto a la dirección, a las luces y frenos. Revisión efectiva de ruedas, llantas y neumáticos, de la estructura del chasis, de los sistemas de suspensión y trasmisión, de alimentación del combustible, del escape y de la emisión de contaminantes, tan importante y básico en el efectivo cuidado del medio ambiente, especialmente en las zonas de mayor circulación vehicular y humana.
La revisión abarca el chequeo de vidrios y parabrisas, de carrocería, puertas, asientos y ventilación, de los espejos retrovisores, de la bocina, de los limpiaparabrisas e implementos de seguridad, así como el funcionamiento normal del  velocímetro y los instrumentos.
La forma de funcionamiento del sistema de control vehicular que hemos detallado sucede en medio de un orden y tranquilidad que para nada convocan al estrés o la trifulca que origina el cobro de la famosa “roseta de control”, que es apenas una parodia de un control visual en medio de gritos y aglomeraciones que logran alterar los nervios de los propietarios que casi siempre, si acaso pretenden acelerar el trámite de “la revisión” tienen que cumplir con el Art. 50 de un inexistente código que se traduce en cancelar 50 bolivianos directamente al funcionario sin papeleta ni nada.
Ahora bien, al término de la revisión el técnico a cargo puede observar que tal o cual sistema no está en condiciones, por lo que recomienda subsanar  la falla y en un período racional, regresar a la revisión para obtener el OK o la conformidad para continuar circulando, esto sucede previo pago de una suma adicional, sin contar lo que cobrará el mecánico por la reparación. Cancelación que uno efectúa sin protestar, porque está seguro de su legalidad y destino.
Corresponde a la Alcaldía Municipal operar todo el sistema, aunque por el momento persiste en Bolivia la centralización en el Servicio de Tránsito, siendo deseable que al momento de producirse la transferencia,  el ente municipal elija el mejor sistema para atender  el importante ítem de la revisión vehicular por razones de seguridad y de la salud ecológica de la población.