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lunes, 28 de julio de 2014

grito lastimero y profundo que tiene que llegar a todos los corazones bien nacidos el que lanza Gastón Cornejo, al contemplar la matanza incalificable de palestinos por judíos en Gaza. nada puede justificar tamaño crimen, ninguna razón, ni estrategia geopolític que los apologistas de Israel se atreven a mancionar. el crimen es tal que nadie lo podrá convertir en "un acto de defensa de los judíos".

Soy médico y cirujano; he visto lesiones gravísimas en las postas de urgencia pero, yo no podría relatar esta tragedia inverosímil ante la cual el mundo “civilizado” calla en doble culpa de omisión, cohonestando el crimen de “Lesa Humanidad” llevado a cabo por el “Pueblo de Dios”; repitiendo lo que pasó en el Gólgota con el inocente que aún pidió perdón al Creador, porque “No saben lo que hacen”. Yo creo que sí sabían y ahora también lo saben, son asesinos y callan el genocidio.

Mensaje del médico noruego Mads Gilbert desde el hospital de Shifa, Gaza: “Queridísimos amigos: La “invasión por tierra” de Gaza ha provocado decenas de mutilados, heridos, ensangrentados, temblando, moribundos. Palestinos heridos, de todas las edades, todos civiles, todos inocentes. Los héroes, en las ambulancias y en todos los hospitales de Gaza, trabajan en turnos de 12-14 horas, grises del cansancio por el trabajo esforzado. Curan, hacen el triaje de las urgencias, intentan comprender algo en el incomprensible caos de cuerpos, órganos, de seres humanos que caminan, que no caminan, que respiran, que no respiran, que sangran, que no sangran ¡Seres humanos! Ahora, una vez más, tratados como animales por el "ejército más moral del mundo" (sic!). Mi respeto por los heridos, en su contenida determinación, en medio del dolor, la agonía y el shock, es infinito; mi admiración por el personal y los voluntarios, es infinita; mi cercanía al sufrimiento palestino, me da fuerza; aunque a ratos solo quiero gritar, abrazar, sentir el olor de la piel y el pelo del niño tierno cubierto de sangre, protegerlo en un abrazo sin fin. Rostros color gris ceniza. ¡Oh No! no otra carga de decenas de mutilados y ensangrentados. Tenemos aún lagos de sangre en el piso de la sala de urgencias, montones de vendas que tirar goteando sangre –Oh – quienes limpian por todas partes palean rápidamente la sangre y los residuos de tejido, pelo, ropa, cánulas –los restos de la muerte. Más de 100 casos llegaron al hospital de Shifa en las últimas 24 horas, ya son muchos para un gran hospital bien equipado, pero aquí con casi nada: electricidad, medicamentos, instrumentos, monitores, agua, todo oxidado como si hubiera sido tomado de los museos de los viejos hospitales. Pero no se quejan estos héroes. Siguen adelante así como los guerreros, con la cabeza baja, decididos. 

Y mientras escribo estas palabras, solo, en una cama, me corren las lágrimas, lágrimas calientes, pero inútiles, de dolor y de pena, de rabia y de miedo. Esto no puede estar sucediendo. Ahora mismo, en este momento, la orquesta de la maquinaria de guerra israelí comienza su sinfonía macabra, de nuevo: salvas de artillería de los buques de la marina de guerra en la misma playa, los F16 que rugen, los drones zumbadores, y los apaches que crean estragos. Todo hecho y pagado por los EEUU. Obama - Te invito a pasar una noche –solo una noche– con nosotros en el Hospital de Shifa. Disfrazado, tal vez, de personal de la limpieza. Nadie que tenga corazón y poder, podría alejarse después de una noche en este hospital, sin poner fin a la masacre del pueblo palestino. Pero los despiadados han planificado otro asalto "dahyia" (la doctrina desarrollada por el Gral. israelí Gadi Eizenkot de infligir el mayor sufrimiento a la población civil como método de disuasión) en Gaza. Han sintonizado sus instrumentos de muerte. Por favor, haced lo que podáis. Esto no puede continuar”.

¿Qué tal? Tristísima realidad la de Gaza, el odio contenido en aquellos que Hitler exterminó en los hornos, 6 millones de judíos, a quienes otrora les tuvimos compasión, hoy son los reencarnados del mismo diablo asesinando inocentes. Vaya mi corazón cargado de afecto abrazando al médico que llora cual debe ser el alma de un médico sensible. Lastimosamente, no podemos hacer nada. El Imperio es asesino y prohíja a otros criminales.