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sábado, 18 de octubre de 2014

desde el Diario de Miami, llega un artículo de Carlos Sánchez Berzaín, uno de los políticos de fuste, que siempre es duro con el Régimen de Evo Morales, más aún cuando comprueba lo que está pasando con el embrollo del escrutinio de los votos y las alteraciones en que incurren los operadores del Gobierno para falsear los resultados.

El fraude electoral previo, articulado e institucionalizado por Evo Morales para los comicios del domingo pasado en Bolivia no le ha resultado suficiente. Desde el momento mismo de la votación, el candidato oficialista y su aparato se han dado a la tarea de difundir noticias falsas, amenazar, encubrir actos delictivos y cometer fraude postelectoral, buscando imponer y consolidar lo que llaman triunfo electoral y que solamente es “la careta de democracia para un Gobierno dictatorial”.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) que suplanta las “cortes electorales imparciales” y que ha sido establecido por la Constitución y las leyes aprobadas por el régimen de Evo Morales, está compuesto por siete miembros, seis de los cuales fueron elegidos por el Congreso (con control de 2/3 por Morales) y uno por el presidente (el mismo Morales). De esta forma Morales controla la totalidad del tribunal y de sus dependencias departamentales. Las leyes electorales del régimen ha impuesto –entre otras prácticas no democráticas- el monopolio de la información para el TSE, violando la libertad de prensa y de información, de manera que nadie puede emitir resultados parciales, en boca de urna o datos que no sean los del Gobierno.
En este marco institucionalizado de fraude, el mismo día de las elecciones el TSE anunció un resultado del 90% de cómputo (que hasta hoy no ha realizado) y Evo Morales se autoproclamó ganador de las elecciones, dice que con más del 60% de votos, control de 2/3 de las cámaras de Senadores y Diputados y ganador en ocho de los nueve departamentos, admitiendo su derrota en el Beni.
En su discurso del domingo de elecciones, Morales dedicó su triunfo “a Fidel Castro y Hugo Chávez y a todo Gobierno que luche contra el imperialismo”. Preguntó “hasta cuando seguir sometido al imperio norteamericano y a un sistema capitalista?”. Se jactó de haber sometido a los departamentos de la media luna (Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Chuquisaca y Cochabamba) declarando que “ya no hay media luna, hay luna entera” y amenazó y atacó a sus oponentes. Todo esto sobre la falsedad de un “cómputo oficialista” que no está terminado y que da pruebas inequívocas de fraude.
Al día siguiente de la elección, Morales declaró a los medios de comunicación radial “Erbol y Fides administrados por los padres de la Iglesia Católica, los primeros enemigos de Evo Morales”. Refiriéndose de la condición de “dictador” que ya se extiende, recodó que “cuando era dirigente cocalero lo acusaban de haber establecido una dictadura sindical” y que ahora sus detractores hablaban de “autoritarismo nacional”, dictadura.
La constatación de fraude electoral está en todo el territorio nacional. En Cochabamba se constató que la página web del Tribunal publicó un cómputo cuando no se conocían ni se habían recibido las actas de votación. En Chuquisaca el conteo en la circunscripción uno avanzó hasta el 90% y fue retrocedido al 40%. En Tarija agregaron 14.505 votos a una mesa sin ese número de inscritos, para volcar los resultados a favor de Morales. En Santa Cruz se computaron actas con cantidades de votos por encima de los posibles, por ejemplo, de 239 inscritos computaron 400 votos a favor de Morales y más de 540 votos para su candidato a diputado. En todo el país resultó común y reiterado el cómputo de más de 300 votos por acta cuando de acuerdo a ley ningún libro/acta puede tener más de 300 ciudadanos inscritos.
Frente a esto el TSE informó que “las malas sumas” ocasionaron variación de resultados en su página web, sobre todo en Cochabamba y Chuquisaca!!?? Malas sumas que benefician a Morales y sus candidatos a diputados en el esfuerzo final por lograr los 2/3 en la Cámara de Diputados que hoy aún les falta, ya que sin este control no podrían cambiar la Constitución para la reelección indefinida de Morales, seguir dictando leyes retroactivas para perseguir a los opositores y encubrir la corrupción del Gobierno del estado plurinacional.
Las denuncias y las pruebas no cesan, pero Morales ya ganó el domingo, ya dijo cómo y por cuánto. Ahora solo falta que su TSE cumpla lo que ha dictado. Gracias al trabajo de la prensa no oficialista, a la que Morales ha declarado “sus primeros enemigos”, las elecciones sin democracia se han puesto en evidencia y han servido para demostrar el fraude electoral y el ejercicio de la dictadura en Bolivia.