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jueves, 16 de octubre de 2014

más sobre "la caída del petróleo" si cae el petróleo, cae el gas, ha sostenido Villegas de YPFB y según El Dia, no es caso fortuito, es el resultado de un largo proceso que apunta a la menor dependencia de los productos no renovables.

El presidente de YPFB, Carlos Villegas, respondió de manera sorprendente cuando le preguntaron por el futuro del gas y del país (que están ligados de manera indivisible) si es que continúa bajando el precio del petróleo, que también tiene amarrada la cotización del gas natural. El ejecutivo dijo que confía en que este sea un problema pasajero nada más y que, de acuerdo a los analistas que posee la empresa estatal, en cualquier momento todo volverá a la normalidad, es decir, el barril de crudo por encima de los 100 dólares.
Lo que dice el ejecutivo de nuestra petrolera es coherente, pragmático y entendible, pues él mejor que nadie sabe que el funcionamiento del Estado boliviano depende del gas, al igual que la estabilidad política y la gran simpatía del presidente Morales, quien se ratificó como un rabioso anticapitalista minutos después de celebrar su tercera victoria electoral.
Las palabras de Villegas no dejan de ser una enorme expresión de deseo; esperanza de que el capitalismo mundial repunte, se recupere de la crisis, que China y otras naciones emergentes aceleren nuevamente sus economías y vuelvan a demandar energía y materias primas en los niveles de la última década, que han propiciado el mayor periodo de bonanza de la historia de América Latina y de Bolivia, por supuesto.
En el mundo hay grandes fuerzas, además de los buenos deseos, que están luchando alrededor del precio del petróleo, cuya cotización sigue en caída libre, con el mayor bajón de los últimos tres años y con un precio (80 dólares) que compromete las economías de los países que dependen casi exclusivamente de la venta de energía. Rusia es una de esas potencias que está dispuesta a convulsionar el mundo para conseguir el repunte de los precios. Algunos atribuyen el recrudecimiento del terrorismo y el surgimiento de la temible organización ISIS a la misma causa y por lo pronto, la famosa OPEP también reacciona con el anuncio de la posibilidad de bajar la producción para inflar los valores. Desafortunadamente para ellos, ninguna de estas fórmulas está funcionando y la verdad es que no queda más remedio que apelar a las plegarias, como es el caso de Carlos Villegas.
Lamentablemente, para todas estas fuerzas, el capitalismo hizo bien su trabajo. En el 2006, Estados Unidos lanzó una campaña muy fuerte para disminuir su adicción al petróleo, que en gran parte ha sido el factor de la violencia e inestabilidad en el Medio Oriente, el mayor proveedor de crudo del mundo. No solo ha hecho grandes esfuerzos por volcarse a las energías alternativas y/o renovables, sino que se propuso convertirse en el principal productor petrolero del planeta, meta que la ha conseguido recientemente, con la producción más alta desde 1987.
Y no es que Estados Unidos haya tomado esa decisión exclusivamente por cuestiones políticas, para “fregar” a los países petroleros y vendedores de gas, muchos de los cuales son antinorteamericanos, sino que lo hizo por cuestiones económicas. La energía barata es mejor para la industria, para el desarrollo y para salir de la crisis.
En Bolivia deberíamos estar festejando la caída del precio del petróleo, pues eso significará diésel más barato y por ende más actividad agropecuaria, más transporte y el Estado podría ahorrarse una enorme cantidad de dinero en subsidios. Si baja el petróleo también baja el gas y se podría destinarlo a crear industrias, a concretar el Mutún, a cumplir con el mercado interno y muchos otros proyectos. En lugar de eso, YPFB está rezando para que le vaya bien al capitalismo extranjero.
En Bolivia deberíamos estar festejando la caída del precio del petróleo, pues eso significará diésel más barato y por ende más actividad agropecuaria, más transporte y el Estado podría ahorrarse una enorme cantidad de dinero en subsidios.