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lunes, 13 de abril de 2015

Humberto se refiere a los pocos países que se sienten "abandonados por Cuba", están como a la deriva especialmente Bolivia, dando tientos a derecha e izquierda, mientras Castro no ha dejado de agradecer, de admirar, de homenajear a Obama que ha tenido el gesto de recomponer el entuerto que lleva 55 años.

Fue por lo menos una descortesía el que Cuba hubiera estado negociando con Estados Unidos durante dos largos años sin informar de ello a sus aliados latinoamericanos, tan dependientes de todo lo que dice y hace La Habana.
En eso de tener gente abandonada, librada a su suerte, los cubanos tienen alguna experiencia. El Che Guevara, por ejemplo, estuvo aquí largos meses sin comunicación de radio con la isla, “sin comando ni refuerzos”, como se cantó en el Chaco, hasta que cayó preso y herido en el Churo.
Los presidentes de Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela que asistieron a la cumbre de Panamá se sintieron tan abandonados como el Che, porque no sabían cómo comportarse en presencia del presidente del imperio maligno.
No habían sido informados del cambio, no sabían del acuerdo y no tuvieron la agilidad mental para modificar sus discursos en Panamá. Por inercia, se pusieron a atacar son saña al presidente Barack Obama que acababa de ser elogiado por el hermano de Fidel, con Raúl Castro Ruz.
Parecía un coro sin dirección: la batuta iba por un lado y los coristas decían todo lo contrario.
¡Eso no se hace! No está bien dejar a la gente hablando sinrazones durante tanto tiempo sólo porque no fue informada de los cambios de la estrategia del país inspirador del socialismo del siglo XXI.
Y don Raúl se mandó un discurso ejemplar, repleto de citas históricas y hasta de revelaciones, como la que hizo sobre el mensaje que mandó John Kennedy, el mismo día que habían de matarlo en Dallas, a Fidel Castro para proponerle una reunión.
Cuba está ahora en otra cosa, con otro proyecto. Pronto será inaugurado en Mariel el mayor puerto para contenedores del Caribe, construido por los brasileños para que sirva a Estados Unidos, el país más importador de la galaxia, al que sus propios puertos no dan abasto.
La Coca Cola ha llegado a la isla y pronto llegará la M de Mac Donalds. Como llegará a Bolivia porque, sinceramente hablando, nuestro socialismo es de mentiritas. No hubiéramos soportado cincuenta años de abstinencias y bloqueos.
Ahora, eso del “modelo cubano” tiene otro sentido.
El socialismo del siglo XXI ha entrado en un receso. Eso es lo que debieran entender, aunque sea un poco tarde, los presidentes abandonados en Panamá.