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viernes, 21 de agosto de 2015


Los Tiempos describe el rol de las ONG que en su momento fueron soporte muy especial del partido de Gobierno. hoy para Evo las ONG comienzan a ser molestosas porque cuestionan el extractivismo y los excesos gubernamentales que critican sin miedo y con cifras en la mano. el diario cochabambino describe el cuadro de situación que no deja de ser preocupante ante el acoso Oficialista.

Probablemente a consecuencia de la interpelación que varias organizaciones no gubernamentales (ONG) han hecho al Gobierno por su viraje programático respecto a temas como, entre otros, eludir la consulta a los pueblos indígenas cuando se trate de intervención en sus territorios, la apertura de parques nacionales para la exploración y explotación de hidrocarburos, su posición ambigua sobre el uso de transgénicos como de propiedad de la tierra rural; las principales autoridades del país han comenzado una dura campaña en su contra.
La estridencia y contenido de ésta, como han hecho notar analistas nacionales e intelectuales internacionales (muchos, muy cercanos al Vicepresidente del Estado), está dirigida a controlar la disidencia, más aún de la que proviene de gente que en algún momento apoyó al Movimiento Al Socialismo (MAS) en su búsqueda del poder, participó en la formulación de su programa de gobierno y su difusión, sin contar que una buena parte de los funcionarios con capacidad de decisión del aparato estatal proviene precisamente de ese sector.
Las ONG nacieron en la década de los 60 a impulso, con excepciones, de laicos de la Iglesia Católica para apoyar a la gente en espacios a los que el Estado no llegaba. Así, se volcaron a salud, educación, desarrollo, dando un apoyo significativo a la tarea de reducir los elevados niveles de miseria entonces existentes. En los tiempos de las dictaduras militares, las ONG crearon espacios de debate político y ejecutaron proyectos de organización comunal, capacitación político-sindical, información alternativa/popular, etc. Recuperada la democracia, les tocó realizar su adecuación a un escenario de amplia pluralidad ideológica e incremento de actividades, junto a encarar la tarea de participar en las acciones dirigidas a paliar las consecuencias de los desastres naturales que sufrió el país en los 80 y las crisis económicas que se sucedieron. Además, comenzaron a atender la emergencia de sectores tradicionalmente excluidos, fundamentalmente, mujeres e indígenas.
A partir de 1994 comenzó a revisarse su funcionamiento, particularmente luego de la promulgación de la Ley de Participación Popular, que permitió que el Estado amplíe su presencia en la geografía nacional, impulsando a las ONG a relacionarse con los gobiernos municipales.  
Además, el desarrollo de las ONG en Bolivia ha ido paralelo al que se presentó en toda la región y ha tenido un apoyo decisivo por la creación de entidades similares en el mundo desarrollado, encargadas de canalizar en forma más eficiente –que a través de los canales estatales– recursos de solidaridad y provenientes de acuerdos internacionales hacia los países más pobres.
No exentas de críticas, las ONG siguen cumpliendo un papel importante en el país y pese al acoso al que son sometidas desde el Estado,  su especialización profesional hace que su aporte en los campos de la producción, la organización, el desarrollo, la salud, la educación, los derechos humanos y el análisis, sea demandado. Por tanto, reclamar porque se las deje trabajar en los marcos establecidos legalmente no sólo es un acto de solidaridad, sino de un sentido de realidad, más aún cuando hay tanto espacio para debatir y actuar.