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sábado, 19 de septiembre de 2015

la importancia vital que reviste el viaje que Francisco inicia en unas horas primero a Cuba y luego a USA, es marcada por Los Tiempos,en Cubapara fortalecer la Fe y la Esperanza, en el Norte conciliar a los grupos en tensión sobre varios temas puntillosos, recordando que losmensajes papales no sólo están dirigidos a los fieles católicos, sino también a toda la población y a la humanidad en general.

Hoy llega a La Habana el papa Francisco en un histórico periplo, pues llega a Cuba, como lo hicieron sus dos antecesores inmediatos, y a continuación parte a Estados Unidos, lo que en sí constituye un símbolo. Es, pues, un itinerario que además de sus objetivos pastorales expresa su interés porque las relaciones entre ambos países, repuestas, en gran parte por sus gestiones, después de más de 50 años de rompimiento, se normalicen.
Se trata, además, de su segunda llegada al continente, luego de su visita a Ecuador, Bolivia y Paraguay, donde pronunció mensajes que dejaron una importante huella sobre su visión pastoral y política del mundo y la región que sorprendieron a todos, plantaron en muchos semillas de esperanza y a los menos provocaron temores, sin dejar de expresar un cálido y transparente afecto.
Pero, se trataba de tres países con fuerte raíz católica. Ahora se encontrará con países muy distintos que, al margen de una tradición de encuentros y desencuentros entre sí, conforman problemas disímiles sobre los que la gente, aquella que es el objetivo principal del Papa, espera escuchar respuestas.
En el caso de Cuba el papa Francisco en un mensaje previo de salutación señala que quiere compartir “la fe y la esperanza, para que nos fortalezcamos personalmente (...) Me hace mucho bien y me ayuda mucho a pensar en su fidelidad al Señor, en el ánimo con que afrontan las dificultades de cada día, en el amor con que se ayudan y sostienen en el camino de la vida”.
Probablemente los temas que abordará el Papa en sus encuentros se referirán, además de aspectos pastorales en sí, a la libertad religiosa, la libertad política, que seguramente provocarán muchos resquemores que serán paliados por su crítica al embargo económico estadounidense, siguiendo, además, la línea abierta por sus predecesores.
Un factor de potencial fricción será la actitud que asumirá frente a los grupos disidentes de la Isla y la de estos respecto a la visita papal. Y este hecho tendrá, además, repercusiones en su visita a Estados Unidos, donde reside la mayoría del exilio cubano, particularmente de los que ejercen una radical oposición al régimen cubano.
En Estados Unidos enfrentará a grupos conservadores alarmados por su defensa del medio ambiente y su demanda de cambiar radicalmente el sistema económico vigente. Además, es ese país donde es fuerte el ala “conservadora” de la Iglesia en temas como la homosexualidad, el divorcio, el aborto. En cambio, tendrá a una población –y, al parecer, no sólo la católica– que, de acuerdo a encuestas, ha descubierto en el papa Francisco el líder que el mundo requiere en las actuales circunstancias y está entusiasmada con él.
No hay que olvidar, por último, que los mensajes de Papa, como ha sucedido en su primera visita al continente, no están dirigidos sólo a los creyentes católicos ni sólo a la población de los países que visita. Trasciende de lejos estos marcos pues, como él mismo señala en la Encíclica Laudato Sí, quiere llegar “a cada persona que habita este planeta”.