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miércoles, 18 de noviembre de 2015

lo que pudo haber sido...un Nelson Mandela y no fue. pudo pasar a la historia y quedar como "el padre de la familia", el ungido para la reconciliación, un símbolo de la unión entre todos los bolivianos", nada de eso en cambio ha sido convertido en el "gran propagandista de la coca (por tanto de la cocaína)", que fomentó la corrupción, que impulsó el crimen y el odio entre bolivianos...así Evo pasará co afrenta y con el desprecio de millones de bolivianos, a la historia. lo está mostrando Karen Arauz


LO QUE DEBIÓ HABER SIDO Y NO FUE




Creo que ya son demasiados los bolivianos a quienes indigna verse obligados a impulsar a votar NO en la pretendida reforma de la Constitución ideada, organizada, impulsada y finalmente exigida por y para el gobierno de Evo Morales y García Linera. Y se sienten obligados, porque no cabe de duda cuál es la gran razón que convierte el rechazo en imperativo-, ésa, que encierra un sinfín de argumentos: la insaciable adicción al poder, sin límites ni mínima consideración.

Estaban dadas todas las condiciones, como nunca antes, de haber logrado en esta década, el verdadero despegue del país. A Evo Morales que tanto le importa saberse querido, debemos decirle, que ha cometido todos los errores del libro gordo de los afectos. Cuando inició su gobierno, luego de una etapa turbulenta, cuando la inclusión -entre otras- ya era inevitable comenzando el tercer milenio, pudo haber logrado "hacerse querer" pero sobre todo, ser respetado granjeándose un sitio destacado en la galería de los Presidentes más notables del continente.

Su lugar luego de la presidencia, podría haber sido sumamente notable. Habría llegado a ser una figura de relieve mundial por lograr la transformación de un país tercermundista y por ser sobre todo, un indígena surgido de la Bolivia profunda. Las condiciones económicas, nunca fueron más favorables desde la fundación de la República, algo que jamás tuvieron la valentía y la honestidad de reconocer. Los precios alcanzados de nuestras materias primas, record en hidrocarburos y minería que hicieron de estos verdaderos años dorados, sumado a la gran expectativa internacional que despertó su llegada a la presidencia en elecciones por todos celebradas, tuvo las cartas ganadoras servidas en la mano. De haber sabido rodearse de los mejores, de haber sido un hombre que escuchara a la gente, de evitar que los vahos del poder lo marearan, de haber sido un hombre humilde y agradecido con su destino, hoy, su permanencia por uno o dos períodos más, estaría con seguridad, surgiendo de un incontenible, veraz, y legítimo clamor popular.

Evo Morales, el dirigente sindical, el hombre que pudo haber sido un verdadero modelo y ejemplo, se equivocó de medio a medio sobre todo al escoger a sus amigos y por supuesto a muchos de sus colaboradores. Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre la soledad del poder. Evo Morales aún no sabe de eso. Por ahora, las oriflamas y el boato que rodea su vida, le hacen vivir una ficción de indestructibilidad, de un tiempo perfecto. La realidad lo golpeará a él, mucho más tarde de lo que ya ha golpeado a muchos bolivianos.

La soberbia que lo envuelve todo, ha contaminado hasta las actitudes que no necesitaban nada más que un poco de naturalidad y empatía con la gente. No ha seguido sus instintos. Por el contrario, ha adoptado como verdades absolutas, fracciones de ´múltiples corrientes de pensamiento que lo han confundido, si es que le damos al menos, el beneficio de la duda. Con gran ahínco se han destruido instituciones que no hacían ningún daño. No hay ni una sola designación en diez años, a excepción del Defensor del Pueblo (que obviamente hace rato que está en capilla) que haya sido más o menos aceptada por todos. Siempre imponiendo, nada de consenso, cero flexibilidad y nulo oído.

El "dividir para reinar" ha sido el principio más adoptado en estos largos diez años. Los estrategas dueños de la verdad, los infalibles, reunidos como otrora los sabios amautas, no permitieron que quedara nada en su integridad. Se ha envenenado todo de resentimiento y revanchismo. Incluso los pueblos indígenas han sido víctimas de esa división sin reparar que por cientos de años, su supervivencia ha sido posible por ese ser colectivo, por esa entidad íntegramente unida. Se ha intrigado en asociaciones con el único fin de sacar provecho y dominar las facciones gracias a la debilidad que resulta del enfrentamiento interno.

La administración de la justicia, ese bien esencial para el ser humano, ha sido manoseada hasta la crueldad. Se ha separado a incontables familias, se ha ignorado el dolor de personas porque entrañaban una amenaza, fruto de alucinaciones o por una supuesta posibilidad de contravenir los caprichos que el poder ostenta. Mucho se pudo haber solucionado solo minimizando y respetando el pensamiento distinto o simplemente dejando actuar a una justicia sin presionar y sin extorsionar.

Se ha mentido, se ha amenazado, se ha ninguneado, se ha humillado y todo para qué. Para que hoy, millones de ciudadanos, admitan con indignación que hasta acá solo han sido piezas movibles en el tablero donde se ha jugado con los recursos, la libertad, los derechos y el futuro. Todo aquello que podría haber sido potencialmente positivo, -por la intención oculta de ese intrigante y poderoso monje gris-, se ha oscurecido todo. Se ha soportado el despilfarro que es una bofetada cotidiana frente a prioridades esenciales , el narcotráfico que todo lo ensucia y ahoga en inseguridad, la corrupción perversa y ahora, encima, como si todo eso fuera poco, la ciudadanía tiene que defender de sus propios custodios, los atropellos a su desvalida Constitución.

Karen Arauz