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martes, 17 de noviembre de 2015

para qué hilar tan fino. los criminales agrupados en Estado Islámico no persiguen otra cosa que poder, dinero, armas y dominación territorial. son los guerreros de Hussein, formados en la guerra contra Irán. hoy desocupados unos 1.500 altos oficiales que obligan, sea mediante dádivas, como ofrecerles mujeres a granel y dinero, sea cerrándoles las puertas de sus ciudades para que no les queda otra opción que luchar o morir. de ahí que cuando el mundo entero arremeta contra el E.I. no quedará otra que el rendimiento. por ahora las acciones han empezado y otras más en preparación.

Todos se preguntan ¿cuándo empezó esta locura del terrorismo?  ¿quién la provocó? Los que prefieren inclinarse por el revisionismo, especialmente los progresistas de izquierda culpan de todo a la cultura occidental y los supuestos excesos cometidos: el colonialismo, el intervencionismo, el imperialismo a la cabeza de potencias como Inglaterra, España, Portugal, Alemania, Francia, Estados Unidos, etc. Es supuestamente el karma que cargan por los pecados acumulados durante siglos.
Los que piensan así olvidan que los moros, los mongoles, los celtas, los turcos otomanos, los chinos, los persas, los japoneses, los hindúes, los de izquierda y de derecha, los de oriente y los de occidente, casi todos en algún momento han sido conquistadores y han cometido actos indecibles, han cortado cabezas, han esclavizado, vejado y sometido a pueblos enteros, siguiendo la lógica de la conquista, tan inherente a la cultura humana, seguida por los incas por ejemplo y por los denominados “interculturales”, que hoy en el Siglo XXI y bajo el auspicio de un gobierno que se hace llamar humanista arrasa con el hábitat de pueblos que se muestran más débiles y pacíficos.
Afortunadamente y pese a que todavía hoy ocurren hechos que nos avergüenzan a todos, la civilización ha progresado. Lo hizo a partir de los griegos, de Jesús, del derecho romano, de Lao Tse, de Krishna, de la Biblia, la ley, la república, la revolución francesa, la ONU y todos los valores que hoy muy pocos se atreverían a cuestionar. El camino es largo, todavía hay mucho por mejorar, pero todo marcha en el camino del derecho y la justicia.
Hace poco celebramos los 70 años del nacimiento de las Naciones Unidas y la declaración Universidad de los Derechos Humanos y obviamente el balance no es del todo halagüeño, pues las guerras siguen existiendo y nadie puede asegurar que la humanidad es una taza de leche. Pero al hacernos la pregunta ¿cómo sería el mundo sin la ONU?, la respuesta es clara y contundente: mucho peor.
En realidad, la ONU nació después de la peor barbarie ocurrida en la historia, la Segunda Guerra Mundial con un saldo de más de 100 millones de muertos. Ese fue el costo que tuvo que pagar la humanidad para evitar que los nazis consigan su objetivo de provocar una involución al absolutismo decapitado en la Revolución Francesa, que impuso otro modelo de convivencia y de estado, con los valores de la igualdad, fraternidad y libertad como estandartes, ideales que todavía hoy están pendientes y que muchos tratan de aniquilar.
Así como los nazis, los denominados radicales islámicos, que en realidad son la punta de lanza nada más, están buscando imponer en el mundo una civilización mucho más atrasada, la del ojo por ojo, la de apedrear a las mujeres y a los herejes, la que mutila a las niñas y que cuelga a los que desobedecen a la religión. Ellos no solo quieren que se los respete, cosa que no está en discusión porque la ONU reconoce la libre determinación de los pueblos, sino que están buscando imponerse con sus leyes en Europa y en otras regiones a las que amenazan con hacerlo a la fuerza. En ese contexto, la única defensa es la guerra.
Así como los nazis, los denominados radicales islámicos, que en realidad son la punta de lanza nada más, están buscando imponer en el mundo una civilización mucho más atrasada, la del ojo por ojo, la de apedrear a las mujeres y a los herejes, la que mutila a las niñas y que cuelga a los que desobedecen a la religión.