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domingo, 17 de enero de 2016

amigo y companero en la U.Católica, Alfonso luchó hasta comprometer su salud, por la subsistencia de La Prensa, mi presencia entre sus primeros columnistas, situación que perduró por años, se debió a su invitación expresa. mediante confidencia que rompo hoy. supe de los varios intentos de Evo y García de penetrar "su redacción" primero con buzos, luego con infiltrados y un sindicato que estuvo allí aibiertamente para volcar la línea independiente a otra proclive al MAS que Alfonso resistió con fiereza. La Prensa no estará más en las calles, pero su presencia ha de perdurar en la Web. (El Deber.SC)


El cierre de un medio de comunicación es siempre un retroceso para la democracia. La salida de circulación del diario La Prensa forma parte de ese proceso difícil que está detrás del final de un periódico líder que, en sus 17 años de vida, demostró su compromiso con la verdad respecto de los asuntos que afectan a los bolivianos. Desde su salida a la luz, el domingo 14 de junio de 1998, a iniciativa del empresario Jorge Canelas y el Grupo Líder, los 6.400 ejemplares que tuvo La Prensa estuvieron plagados de información, análisis y opinión sobre la compleja realidad boliviana.

Por su redacción pasaron grandes periodistas, columnistas y pensadores que le forjaron el perfil de uno de los medios fundamentales para comprender el final de los años 90, la primera década de los años 2000, hasta el presente.

Su compromiso con la democracia derivó en el asedio de sectores de poder que, incluso, le valieron juicios y amenazas que intentaron sin éxito frenar su decisión de decir la verdad le duela a quien le duela. La Prensa denunció el primer caso de corrupción de la actual gestión de Gobierno, el caso de contrabando de los camiones en Pando, lo que le valió procesos que no pudieron con su decisión de decir la verdad.

La destacada labor de don Alfonso Canelas, señero intelectual cochabambino, y el respaldo militante del Grupo Líder permitieron mantener a La Prensa durante esos años tan desafiantes de la polarización y la crisis de Estado en Bolivia.

Tuvo que enfrentar, además, varias huelgas internas que buscaban poner en jaque la labor de un medio de comunicación que no estaba dispuesto a ceder frente a los grupos corporativos y las presiones de sectores sociales desestabilizadores. La valiente respuesta de un grupo de periodistas independientes evitó, en 2003, el cierre de La Prensa y la continuidad de sus ediciones pese al asedio de concretos intereses políticos.

La Prensa ha prometido continuar sus labores en la internet a través de su página web, siguiendo la tendencia global de fortalecer los medios de comunicación digitales. 

Estamos convencidos de que no es posible la democracia sin una prensa fuerte y comprometida con los intereses del pueblo boliviano. La salida de La Prensa es una mala noticia, pero también es un desafío para los medios de comunicación y periodistas bolivianos que continúan con sus labores a redoblar esfuerzos para ofrecer a los bolivianos una información más profunda y precisa sobre el acontecer cotidiano de esta maravillosa y atribulada nación.