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jueves, 25 de febrero de 2016

doble derrota sufrió Evoalvar quienes no obstante el empleo de todos los medios del Estado a su alcance terminaron derrotados. ya sucedió antes cuando cinco departamentos se opusieronn al proyecto masista sobre estatutos autonómicos, por lo que destaca El Deber la participación activa de la juventud, aunque en los hechos hubo un plebicito sobre la suerte de Evo que terminó rechazando su figura, su gobierno, su postulación, en suma todo lo masista.

Desde que se anunció la realización del referéndum para modificar el artículo 168 de la Constitución Política del Estado que permitiría una cuarta gestión consecutiva en el mando al presidente Evo Morales y al vicepresidente Álvaro García Linera, Bolivia vivió una intensa campaña política como pocas veces se había visto, entre quienes eran partidarios de la prórroga y quienes se oponían a la modificación constitucional.

El referéndum, que se produjo con una masiva asistencia de votantes el domingo pasado, dio un ajustado triunfo al rechazo modificatorio del artículo 168, es decir, a los partidarios del No, que se suma al rotundo fracaso que soportó el Gobierno el 20 de septiembre del año pasado, cuando en La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Cochabamba la población se opuso a aceptar los estatutos autonómicos departamentales alentados por el Ejecutivo. Entonces se afirmó que la derrota gubernamental se debió a la ausencia del presidente Morales en la campaña, lo que no se puede afirmar en la derrota del 21 de febrero último, cuando el primer mandatario, el vicepresidente, ministros, parlamentarios y autoridades oficialistas dedicaron toda su actividad al proselitismo electoral, descuidando indebidamente sus específicas funciones.

Con el rechazo a la posibilidad de un cuarto periodo al binomio Morales-García Linera, ha quedado en claro que el pueblo boliviano es partidario de una democracia sana, con alternancia en el poder, donde dos gestiones constitucionales sean suficientes para ejecutar oportunas políticas de Estado y no existan pretensiones de perdurar en el mando. Eso trae el riesgo que hemos observado, de que un Ejecutivo absolutamente dominante no respete la independencia de poderes y que, por ejemplo, la justicia le esté sometida, prolifere la corrupción y no se sancione la ineficiencia en el manejo de la cosa pública.

Es muy importante que la victoria del No haya sido producto de un movimiento popular –en especial de jóvenes apartidistas– donde los líderes opositores jugaron un rol discreto para no desvirtuar la consulta, que era únicamente para la modificación de un artículo de la Constitución. Sin embargo, el Gobierno, al haber puesto en primera línea al presidente, produjo una suerte de plebiscito sobre la gestión de Evo Morales, que resultó abiertamente menoscabada. El referéndum se muestra como un alivio para el país y un llamado al Gobierno para que se dedique a trabajar responsablemente en los cuatro años que le restan.